Cierro los ojos y casi puedo ver una noche estrellada, silencio, paz. Un perro a mi lado, mis pies pisando tierra el sonido del arroyo. Me siento en una piedra y escucho el silencio, ese silencio que hay cerca del amanecer.
Fumo y algún sonido distinto me llega, agarro al perro, tiene los pelos de punta escondo el cigarro entre mis manos el perro sigue alerta agachado no se mueve. Pasa gente con un caballo o algo similar. No olvido que estamos en la frontera.
El momento pasa y sigo esperando el amanecer.De nuevo el perro alerta, pero esta vez mueve el rabo. Puedo escuchar a mi padre preguntando que hago aquí y deseando que mis hermanos sean tan madrugadores como yo. Olor a café cuando vuelvo a casa descalza con los pies sucios. Los sonidos de todos ya levantados. Casi saboreo ese café y el pan con mantequilla que comparto con el perro.Mi hermano´´ no des de comer al perro en la mano, no es un chucho``.
Es un sueño tan real que cuando despierto casi voy a levantarme y ahí despierto del todo, hay una silla de ruedas al lado de la cama. He dormido tres o cuatro horas seguidas. Vuelvo a cerrar los ojos para que vuelva el sueño/ recuerdo de un día lejano, pero ya es imposible.
Puede que la música que he escuchado me haya traído ese lejano recuerdo tan vivido, en todo caso ha sido un momento feliz.
Buena semana.
R.M.